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CULTURA E HISTORIA

HISTORIA

 
La Selva Peruana, fue conocida por los primeros españoles como “La Montaña”, por cierta similitud que le encontraron con la región cantábrica, ubicada al norte de España. La Montaña fue un lugar inhóspito y salvaje que los incas jamás lograron conquistar, pero que sí conocían producto del comercio.
 
Desde la primera llegada de los Conquistadores al Perú ya se daban noticias sobre una rica nación más allá de los confines del Tahuantinsuyo, una región exuberante de riqueza aurífera que seguro eclipsaría a la inca y azteca, esta tierra soñada sería llamada ‘El Dorado’.
 
 
 
Fue así que muchos españoles emprendieron la ardua travesía hacia el hipotético ‘El Dorado’ buscando lograr la ansiada gloria y fortuna para su imperio, como para ellos mismos. Sin embargo, debido a las condiciones extremas de la región y al poco suministro terminaban retornando al punto de partida, desilusionados de la magna empresa. Salvo claro está el caso de quienes vieron ‘más allá’, como, por ejemplo, Francisco de Orellana, que descubrió el río Amazonas y realizó magníficas descripciones de los lugares y tribus que avistó a su paso.
 
Aunque eran muchos los fracasos los españoles insistían en proseguir con la aventura de conquistar esta vasta y ubérrima región que se creía era la más rica del Virreinato peruano. A mediados del siglo XVII el Corregidor de Cajamarca don Martín de la Riva Herrera, Caballero de la Orden de Santiago, decidió ir nuevamente a la conquista de El Dorado tentado por las riquezas que encontraría y la ampliación de los confines de su corregimiento, que era lo que más añoraba.
 
Luego de una larga travesía, varias bajas en el ejército y escaramuzas contra las tribus de gentiles logró extender sus dominios más allá de los límites fijados en su primigenio nombramiento, mas nunca encontró ‘El Dorado’; aunque sí decidió fundar una ciudad para futuras incursiones a la selva baja, en donde creía que algún día encontraría una gran riqueza.
   
   
 
Fue así que el 10 de octubre de 1656, ante Juan Matías de Mestanza, Escribano de S.M., el general don Martín de la Riva Herrera, Caballero de la Orden de Santiago, fundó la ciudad del Triunfo de la Santísima Cruz de los Motilones de Lamas, siendo elegidos en los oficios de cabildo, “atendiendo a que son tales personas y de las calidades que S.M. manda” :
 
Gerónimo Guerra Calderón y Francisco Pérez Mejía, como Alcaldes Ordinarios; Christóbal de Pinedo, como Alguacil Mayor;  Alejo Zapata Riva de Neira, como Alcalde de la Santa Hermandad; el Alférez Juan de Arévalo, como Regidor y Alférez Real de la Ciudad; Pedro de Larreátegui Gavidia, Regidor; Juan García de Torres, Regidor y Procurador General; y Pedro López de Alvarado, Regidor.
 
Estos datos son producto de la valiosa y exacta transcripción que se hizo el 12 de febrero de 1756 por orden de don Antonio Bernardo de Arévalo, Gobernador y Justicia Mayor del Partido y Capitán de Guerra de la Ciudad del Triunfo de la Santísima Cruz de los Motilones de Lamas y Superintendente de Guerra del Ejército de S.M. el Rey Fernando VI.
 
 
 
Respecto a los Lamas, se puede decir que eran una etnia que tenía por origen a los chancas, que escapando de los incas se establecieron en esa zona. El nombre Motilones provenía de la peculiaridad de llevar sus cabezas rapadas, a diferencia de todas las demás tribus que llevaban los cabellos largos.
 
Tanto los vecinos españoles, mestizos e indios Motilones de Lamas, tendrían como autoridad máxima al gobernador del Partido o Provincia quien velaría por los intereses comunes del reino y del Corregimiento de Chachapoyas. La riqueza del Partido provendría del fluido comercio de las rutas comerciales de Trujillo, Cajamarca, Chachapoyas, Moyobamba, Lamas-Tarapoto y Maynas; y el algodón sería el principal producto de transacción de Lamas-Tarapoto durante el virreinato.
 
A finales del siglo XVIII el navarro don Jaime Baltazar Martínez de Compañón, Obispo de Trujillo, se dispuso a recorrer toda su diócesis. Sería en 1782 que llegaría a la ciudad de Lamas, que según su estimación tenía 4000 habitantes, en un Partido de 6500 km2. En dicho lugar encontró un grave problema que venía desde 1765, surgido a raíz de una disputa respecto a unos linderos entre Lamas y Tarapoto. El 20 de agosto de 1782 el Obispo decidió zanjar el problema creando el curato de Tarapoto, dependiente de Lamas.
 
El Mercurio Peruano, del 13 de octubre de 1791 ya menciona estos importantes lugares en la “Entrada de Chachapoyas”, indicando que en el partido había “una hermosa pampa poblada de árboles elevadísimos” hasta llegar al Puerto en la confluencia de los ríos Moyobamba y Huallaga.
 
Han transcurrido 353 años desde la fundación española de la ciudad del Triunfo de la Santísima Cruz de los Motilones de Lamas o simplemente Lamas, capital de la Provincia de Lamas, en el Departamento de San Martín; que por cuestiones comerciales ha dejado de tener la antigua preeminencia que gozaba, siendo desplazada por Tarapoto, como ciudad principal. Sin embargo, el pasado virreinal queda, y este mes de octubre de 2009, ha cumplido más de tres siglos y medio de vida, ciertamente una de las ciudades más antiguas del oriente peruano.