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CULTURA E HISTORIA

FUNDACIÓN ESPAÑOLA DE LA CIUDAD DE LAMAS

 

Un 10 de Octubre de 1656, el español Gral. Martín de la Riva y Herrera, realizó la fundación española de la ciudad de Lamas, luego de conquistar a los herederos de los chankas y pocras que habían llegado a esta zona alrededor del año de 1438, liderados por Ancohallo, luego que fueran derrotados por los Incas dirigidos por Pachacutec.
 
Es decir, Lamas tuvo dos fundaciones, la étnica en 1438 y la española en 1656, lo que la convierte en uno de los pueblos más antiguos de la Amazonía Peruana.
 
Estos dos eventos histórico, sumados a otros condicionantes sociológicos, propiciaron el asentamiento en una misma ciudad de ambos grupos, asentándose los mestizos en los barrios de La Plaza, Suchiche, Munichis, Quilloallpa, Calvario y Ancohallo, mientras que los nativos se asentaron en el barrio Huayco (hoy centro poblado menor).
 
355 años después de este encuentro la riqueza cultural de Lamas se expresa en sus fiestas y expresiones costumbristas y folklóricas que le han permitido ser oficialmente considerado desde el año 2003 como la "Capital Folklórica de la Región San Martín".
 
En el año de 1857, concretamente el 02 de Enero y durante la gestión del Libertador Ramón Castilla, la ciudad de Lamas fue elevada a la categoría de Distrito de la entonces Provincia de Maynas del Departamento de Amazonas que abarcaba las ahora regiones de Amazonas, Loreto y San Martín. En el año de 1933, el 16 de Octubre, se crea la Provincia de Lamas siendo su capital precisamente la ciudad de Lamas.
 
Aprovechando la cercanía de las fechas, tanto la celebración de la fundación formal de Lamas (355 años) como la de la Provincia de Lamas (78 años), se realizan en una sola actividad que empieza la primera semana de octubre y culmina alrededor del día 16. 
 
En estas actividades recuerdo con nostalgia el paso del "Bando" que recorre las calles de la ciudad anunciando que se tiene que realizar el embanderamiento de la ciudad. El paso de esta comitiva se detiene cada cierta cantidad de cuadras para dar lectura al edicto municipal que ordena la realización de este acto. Asimismo, el paseo de antorchas y faroles gigantes que le daban un realce especial a las celebraciones (sólo imagínense la ciudad sin alumbrado público siendo iluminada por el paso de decenas de muchachos con sus faroles). También el paso de los carros alegóricos que implicaba la reunión de muchas personas alrededor de un proyecto temático (imagínense los carros del carnaval de río) en la cual el ingenio es indispensable para superar las limitaciones económicas que implica la confección de estos carros en esta región.